El mundo moderno está lleno de hombres que sostienen dogmas con tanta firmeza, que ni siquiera se dan cuenta de que son dogmas. (G.K.CH)

Lo simple es hermoso

Desde la época en que se empezó a dilucidar que el mundo se había complejizado espantosamente y las sociedades estaban inmersas en un cambio profundo de imposible determinación, ha existido una corriente que busca redescubrir los fundamentos básicos de la sociedad.
Chesterton, Belloc, Dorothy Collins y E.F. Schumacher, han insistido en un cambio humano y real, no sólo en cuanto a las posibilidades físicas de un hombre como también a su entendimiento.
En este sentido se enmarca el libro de Shumacher, “Lo pequeño es Hermoso”, en donde traza una línea entre la sociedad, el Estado y su economía anti-humana, con una cosmovisión más pequeña y a menor escala que impacte de manera beneficiosa en el espíritu del hombre.
En este marco es que me propongo ponderar la decisión de Alfredo Cornejo, en declarar la revolución de lo simple, en mi propia interpretación, sin que esto implique versión oficial alguna. Es declarar que lo simple es hermoso.
Y la revolución propuesta tiene como propósito proteger al ciudadano, no como entelequia o quimera que habita en alguna caverna oscura del Challao, sino como aquel destinatario de servicios públicos, de transporte, de agua, de justicia o educación.
La revolución de hacer esas pequeñas cosas que por desidia o inoperancia el Estado había olvidado. Trazando un plan para recuperar los lugares perdidos, como un servicio educativo eficiente, un acceso a los expedientes totalmente abierto, menos estado burocrático, más justicia rápida, energía renovable o una mayor cercanía a los servicios públicos.
Es simple, se ve poco, pero sienta las bases para una Provincia real y pujante, así como cuando en el 1900 se plantaba en el desierto árboles, pequeños y simples, y hoy los disfrutamos.
Es ir de a poco, resolviendo problemas básicos de la provincia, sin trazar planes imaginarios o para la tribuna.
Claro que sería más fácil ofrecer como principio que “La Política es Más que la Administración”, pero eso implicó destruir la administración, los servicios y super endeudarnos, dejando un estado quebrado; podría decirse que hay “desafíos estructurales la generación de energía, la explotación hidrocarburífera y minera, la construcción de infraestructura para la producción y la integración regional, el uso responsable del agua, y otros importantes, como el acceso a la vivienda. También se ubica aquí, por su condición estructural, el necesario proceso de Reforma de la Constitución Provincial.” y entregar una provincia sin estructura energética, sin infraestructura de producción, ni infraestructura alguna, con el IPV adeudando a las empresas constructoras casi todas las obras desde el 2014, pero justamente la revolución de lo simple es evitar la “suspensión de la incredulidad” que muchos ejercieron en gestiones anteriores y aún hoy reclaman un discurso plagado de fantasías. Aplaudieron allá, y se quejan aquí. Enojados requieren un plan maestro porque se acostumbraron a que se les entretuviera con especulaciones grandilocuentes.
La revolución de lo simple, es tener un plan básico, pero de difícil cumplimiento, que el Estado funcione. Puede parecer un no plan, pero en definitiva es infinitamente superior a vagar en un mar con un mapa imaginario, o como diría Shumacher “Un hombre que use un mapa imaginario pensando que es verdadero es probable que le vaya peor que a alguien sin mapa alguno.”
Pero igualmente hay plan y el plan es simple.
Si se logra un Estado eficiente en sus servicios, el ciudadano promedio tendrá un mayor nivel de vida, un Estado con servicios eficiente y desburocratizado atrae inversiones, empleo y progreso. Y así, con lo simple se llega al fin más complejo, el bienestar social.
La revolución es un compromiso social, es una forma de sostener diariamente el cambio. Chesterton lo graficaba genialmente cuando decía, si a un farol negro, lo quiero revolucionar para pintarlo de blanco, voy a tener que pintarlo de blanco todos los días, ya que de lo contrario, irá perdiendo su blancura. Algunos prefieren pintarlo de negro porque ven dentro de sí y ven que su corazón es negro, ven su puerta roja y la han pintado de negro, y así se niegan a enfrentar los hechos, que para que el mundo no sea negro, la única revolución válida es la de la simpleza.

Claridad

Todo está entre la luz y la oscuridad, decía Chesterton antes de morir. Dios, por su parte, inicia la creación haciendo la luz, pero no la luz material derivada del sol (eso sería por el cuarto día) sino la luz sobre la cual el espíritu hace sus obras.
En la luz (no en el día) están las cosas buenas y en la oscuridad ( no en la noche) las malas.
Hay gente que presume de doctrina, pero escribe en la oscuridad porque sus intenciones no son rectas y sus palabras son falsas. Sus sentimientos escriben palabras y están huecas, son nada.
También están los que no escriben ni hablan, porque actúan en la oscuridad, a plena luz del día, rinden al púlpito acciones, malas por su efecto y por su significado. Frutos secos y muertos.
Finalmente están los que no hacen nada por la luz, están en la oscuridad, quietos, pietos, con los ojos cerrados, y tan ciegos como Borges, o Jorge en el laberinto.
Todos sumidos en la infelicidad que da no ver la luz, ni poder sentirla, porque aunque no la apetezcamos, todo se hizo sobre luz, y no escribir sobre luz es garabatear fuera del papel, lejos del cuadro y no poder hacer nada.
No hay que ser Shelley para ahogarse en la oscuridad, ni Dante para encontrarla, pero si más claros.
La claridad es producto de la simpleza y la simpleza es, ante todo, pequeñez.
Ser pequeño es reconocer que hay cosas grandes, y que nos exceden y reconocer esto último es humildad.
Entonces para ser claros, hay que reconocerse poco y defectuoso. Pero para que la claridad pueda ser percibida por otros, también tienen que tener la misma fuerza y reconocerse, poco y simple.
Claridad no es claramente, porque la mente puede percibir siempre que todo el ser esté en orden. La claridad de viene del corazón y poco hay que hacer cuando el corazón está sucio, ya sea de pasiones o de vergüenza. No puede entrar la claridad y los conceptos no son simples.
De la simpleza deriva que la explicación sea clara, y como la primera depende de la última, mal pueden vivir una separada de otra. Quien pretende explicar sin simpleza, poco favor le hace a la claridad.
La humildad es ante todo, una disposición del alma, que enfrenta con claridad y simpleza lo que pasa en el mundo. Acepta el error y reconoce una ofensa. El engreído muere en su posición por mor a verse ridículo o disminuído.
Quien no reconoce una ofensa, y no clarifica con una simple disculpa, es solo un charlatán, de los tantos que en su culposa oscuridad debate, entre trasgos y demonios su propia ceguera.
La vanidad, madre de la oscuridad, nos afecta y nos imprime temor y miedo.
Y en el miedo está nuestra propia condena. Podemos oír, podemos leer, pero para todo ello, necesitamos claridad.
La explicación es poco clara, será que estamos consumidos, y nos espera un largo camino para limpiar el alma.

Balance

Se pasó el primer año de Gestión en la Subse. Rookie e inexperto en la cosa pública, hubo que aprender nuevas cosas. El novato en la NBA carga los bolsos, en el Basket local es rapado, en la gestión administrativa no tiene tiempo.
Copio las palabras que fui sumando a mi libreta. Muchas cosas, gestión adentro y afuera. Reducir gasto. Tratar con gente nueva, con mucha gente nueva. Aprender nombres, miles.
Hay muchas relaciones. Con el personal, con tus Directores, con los representantes sindicales de tus trabajadores, con los sindicales de afuera, con empresarios, con tu Jefe, que por más amigo que sea es tu jefe y con el jefe de tu jefe, con los colegas, con los otros Ministros, con la gente, con el cafetero, con los periodistas, con Raquel.
Pasaron reuniones, miles, siempre reuniones, para analizar esto, para arreglar aquello, audiencias, notas, quejas, paros, recursos, multas, inspecciones.
Twitter, algún día voy a aprender que de mis chistes nadie se ríe. Punto para la esposa.
Presupuesto, qué tiene la Subse, qué necesita, contratos, pase a planta, convenio, marco y específico. Se puede comprar, no se puede, reducción de gasto.
Proyectos, ahorro, reducir gasto. Comprar computadora y scaners, expediente electrónico. Token, es un chocolate...WTF. Reducimos gasto. Pintar, por ahora no.
Le fallo a Buj. No corregí parciales.
Viaje, Consejo Federal. Buenos Aires, proyectos, financiamiento, repro, Buenos Aires. Subsidios. Reducir gasto. Vehículos. Combustible, yo le digo nafta, pero usan diesel. Reducir gasto.
Vida personal. Reducir gasto. Esposa. Padres. Amigos. Pocos. Reducir gasto.
Gestión, capacitación, mucha. Orden, limpieza, firmar 8000 expedientes atrasados, aumento inspección. Inspección. Varias. Mis zapatos con tierra. Botines para trabajadores. Aumentamos recaudación. Más horas de atención, cerramos a las 17 hs. Más médicos, gracias OSEP. A qué no saben qué, reducir gasto.
Sueño con Kerchner, no me deja tomar café. Reducir gasto. Sueño con Garay, mañana informe, informe, informe. Me clava el visto...Paritaria. Conflictos varios.
Gastritis, gastroenteritis, mareos, resfrío, sinusitis, cefalea, pánico, y de vuelta gastritis. La salud es la excepción. Paritaria.
Tengo sueño todo el tiempo y no puedo dormir. Sueño que trabajo.
Esposa pide tiempo, amigos piden tiempo, padres piden tiempo, y tiempo no aparece.
El 2017 me encontrará unido, o dividido en partecitas, un riñón allá, un hígado por acullá. Soy donante.
La gestión es una montaña rusa, jugando a la ruleta rusa, en varias muñecas rusas. Me quejo mucho, estoy muy Putin.
Balance. Cosas buenas. Poder ayudar a mejorar todo y que haya un cambio de paradigma. Ta'dificil, si. Pero si la dificultad nos desanima, no mereceriamos ser. Con el trabajo infantil no se negocia.
Gracias Gorda (esposa) y a los que me bancan (padres, familia, amigos), a pesar del poco tiempo que tengo para dispensar y a los que confían en mi. Reducir el gasto. Reducimos en un 30%. Fin 2016.

La Lucha contra la Corrupción



Previamente necesito aclarar tres puntos; uno, no tengo encono ni problema alguno con Sergio Salgado; segundo, el siguiente comentario es netamente juridico y trata de comprender la sentencia bajo el prisma de principios constitucionales. Tercero, el verdadero rey de copas es Independiente de Avellaneda, se que no tiene nada que ver con lo que estamos comentando, pero quería decirlo.
Conozco buena parte del recorrido de Sergio Salgado, y otros fallos sobre él y Santa Rosa, pero quería quedarme en principio con el extracto de la sentencia que mayor atención me causó. Dice nuestra Suprema Corte: "(...) En los hechos, ha permitido que la prisión preventiva de Salgado, de algún modo, se haya transformado en el medio a través del cual se lograron sortear mecanismos constitucionalmente previstos para su destitución (...) Dicho de otra manera, el criterio jurídico y los mecanismos procesales utilizados (...)privaron al pueblo de Santa Rosa de enjuiciar y, en su caso, destituir, a través de sus representantes en el Honorable Consejo Deliberante, al intendente que el mismo pueblo había elegido democráticamente".
¿ Acaso, el procedimiento penal es ilegal?
Independientemente de si la calificación penal era o no suficiente para encarcelarlo, el obiter dictum resulta preocupante, ya que la Corte confunde dos ámbitos, el correspondiente al Derecho Penal y la Destitución Política de un funcionario electo (Derecho Constitucional y Administrativo).
Gordillo, que si de algo sabe es de Ética y Derecho, expresa claramente el cambio que se ha producido con la incorporación de la Convención Interamericana contra la Corrupción, al compararlo un terremoto jurídico que obliga a intensificar los medios en contra de la corrupción.
Uno de los principales puntos de la Convención es: "Promover y fortalecer el desarrollo de los mecanismos necesarios para prevenir, detectar, sancionar y erradicar la corrupción"  (art.2 CIcC).
La propia norma define al funcionario público " "Funcionario público",  "Oficial  Gubernamental" o "Servidor  público",  cualquier  funcionario o empleado del  Estado  o  de sus  entidades, incluidos  los  que han sido seleccionados,  designados o  electos  para desempeñar  actividades  o  funciones  en  nombre  del Estado o al  servicio del Estado,  en  todos sus niveles jerárquicos." (Art.1 CIcC).
Bueno, hasta este punto, la Convención es clara, cualquier funcionario, electo o no, que cometa delitos de corrupción (art.3 CIcC) debe ser sancionado y el delito detectado y perseguido.
El art. 109 de Nuestra Constitución Provincial no tiene como sujeto de Juicio Político al Intendente, por tanto es libremente juzgable por los Tribunales Ordinarios. La ley 1079, establece un procedimiento de destitución, pero no un fuero.
Es decir, no hay, privilegio o fuero que excluya a un funcionario municipal electo, de un procesamiento penal. No al menos desde la ley vigente y la perspectiva de la lucha contra la corrupción.
Esta Convención, incluso habla de un comportamiento ético privado intachable que debe guardar el funcionario, que no debe ostentar en su vida privada.
"Para alejarse del  espectro  de la  corrupción  es  ahora obligatorio  y  no  discrecional guardar  una  vida  pública  honorable  y  digna  como manda  el  art.  III, sin creer  que  la  ausencia de  normas  internas  exime  del cumplimiento  de  tan  claros  y  operativos  preceptos supralegales."
La propia Convención, pide perseguir el ilícito, como un derecho del ciudadano a un Estado libre de corrupción, independientemente de la forma, sea penal o constitucional (mecanismos como el juicio político).
La Corte parece ponderar el procedimiento municipal (sin fueros) como el licito, legal y correcto, frente al procedimiento penal, como una herramienta espuria. Los funcionarios municipales deben ser destituidos por procedimientos administrativos y no por denuncias penales. ¿Es un fuero concedido por vía jurisdiccional?
La Corte crea un fuero que la ley no da al cargo de intendente.
La Lucha contra la corrupción merece nuestro mayor esfuerzo, y más firme convicción.
Gordillo extrae como conclusión que "mientras  el  sistema penal  argentino  y  extranjero  deciden  qué  hacer  con las  violaciones penales  alcanzadas  por  la  CICC, los  funcionarios  administrativos  y  magistrados  judiciales harán  bien  en  comenzar  a  aplicarla  en  el  derecho  administrativo." Y Constitucional, agregó yo.
Entonces, la pretensión que se basa en que es mejor esperar la persecución y sanción de un funcionario acusado de corrupción, a la vía "política", en desmedro de la persecución penal, se da de patadas con la norma Constitucional (norma internacional incorporada) que insta al Estado a buscar la persecución por todos los medios posibles de los delitos de corrupción.
Plantear como destituyente el accionar del poder judicial (penal), atenta directamente contra las facultades propias de ese fuero. ¿Qué ocurre si la ciudadanía de Santa Rosa, Capital o Macondo deciden sostener a un funcionario corrupto? Se acabó la persecución de los actos de corrupción, según se desprende de este antecedente.
En este sentido, al menos, estas expresiones son un retraso sustancial en la persecución penal y mucho más en la confianza en las instituciones.
Independientemente de la situación penal de Sergio Salgado, debemos buscar acciones extraordinarias en la lucha contra la corrupción. Como decía Chesterton, cualquier hombre puede ser alabado, basta con que se pare en dos patas, ya que hace algo que una vaca no puede hacer, pero creo que la vara de exigencia hoy, la sociedad la ha puesto un poco más alta que eso.


Nota: las citas están tomadas  de https://www.google.com.ar/url?sa=t&source=web&rct=j&url=http://www.gordillo.com/cv/art_2.pdf&ved=0ahUKEwj11LDYoMXQAhXJjZAKHebdCtwQFghZMAY&usg=AFQjCNFPqr1kMEtSMvVnxATngFlkkEGF8w&sig2=qxMEYgS3ApC0gM1bY8kiIw, donde lo expresado por mi, tiene la mejor pluma de Gordillo.

Caja de Música

La Cajita de Música, roja. Abierta y ruidosa, repite una melodía. Nadie escucha, porque quedó abierta accidentalmente cuando la niña salió corriendo a buscar lobos pequeños en el bosque.
Nadie percibe que la bailarina repite su vals. Crujiendo. Baila sin saber. Un ritmo, un compás, dando vueltas, pero sin saber.
La música, briosa, siempre metálica, continúa. Estrepitosa.
Tiene claro sus movimientos, los sabe desde el primer día, desde siempre, porque así se los enseñaron, y así terminan. Ríe. Son sus pies libres, pero limitado a su cajita. No tiene rumbo, porque no va a ningún lado. Igual se mueve, ya lo había dicho Galileo.
El sol se va ocultando, y con los últimos destellos del día la cuerda se agota. Lentamente, matando la melodía en notas sueltas.
La bailarina inmóvil, serena. Caminó mucho y nunca llegó a ningún lado.
La caja queda abierta y olvidada, hasta que la niña deje de jugar con lobos y vuelva a casa.

La resurrección del Renatre

Es importante dilucidar, que más que el capitalismo, los estados intervencionistas son quienes  siempre intentan avanzar sobre las libertades de los particulares.
Se fundan en el hecho que el Estado puede brindar mejores servicios y de una forma más adecuada los servicios que son parte del patrimonio social.
Este tipo de política genera una parálisis social, teniendo en cuenta que no se confía en el particular para que pueda cumplir su funcion de organizar y organizarse para alcanzar el bien común.
Esta discusión, se puede ver con claridad cuando se analiza el alcance del fallo de la Corte sobre el Renatea o Renatre, hecho jurídico que demuestra a las claras la tensión entre la libertad de los actores sociales o la legalidad de la irrupción del Estado en el manejo de los bienes privados de la socidedad.
El Renatre poseía un órgano mixto de dirección conformado entre trabajadores y empleadores.
Desede allí se controlaba la actividad agraria en el País. Mediante la ley 26.727, se absorbió este en un nuevo organismo Estatal, autárquico, llamado Renatea.
En dicho órgano, se excluyó cualquier participación sindical, es decir, se quitó la representación de los trabajadores de UATRE.
Ante esta situación, la representación sindical accionó hasta llegar a la CSJN.
Allí la Corte analizó la función Delegada por parte del Estado en los particulares (sindicato) para el manejo de sus propios intereses, y por este hecho, altamente positivo al interés de los trabajadores "cualquier reforma legal ulterior que pretendiera imponer un régimen de administración del seguro
que no respete dicho modelo comportaría vulnerar tanto la letra
como el espíritu del citado arto 14 bis."
En el mismo sentido de lo que Gordillo venía enseñando "...Hablamos aquí de tres principios rectores que interactúan en forma constante: en principio de irreversibilidad de los derechos humanos, el de progresividad y el
de razonabilidad. Cualquier norma que quiera reducir la virtualidad y el ámbito
de aplicación de estos derechos, inevitablemente conducirá a la irrazonabilidad y, en consecuencia, a su inconstitucionalidad. Podemos concluir que el sistema de derechos humanos, como standard mínimo, solo puede proyectarse, constitucionalmente, en un único sentido razonable: Su progresividad cuantitativa y cualitativa."
Nos encontramos frente a un modelo progresivo, en donde los sindicatos cumplen una función de responsabilidad social, al involucrarse en su propia administración.
Este criterio progresivo ha sido ratificado en Mendoza por nuestro máximo Tribunal en "Zaffaroni" y “SINDICATO DE OBREROS Y EMPLEADOS DE LA MUNICIPALIDAD DE MENDOZA".
Los derechos sociales sólo pueden ser modificados si mejoran la situación protectora en la que los sujetos se encontraban antes de la ley. En este caso, se dejó fuera de la autogestión del Registro Agrario al Sindicato, sin garantizar una mínima intervención en el nuevo ente.
De esta forma la Corte Federal entendió que absorber el Renatea la función del viejo Renatre afectaba derechos de los trabajadores agrarios, al retirarlos del control que venían ejerciendo a su propia actividad.
Al declarar inconstitucionales los arts. 106 y 107 ha dado fecha de defunción al Renatea que debe dar paso al viejo Renatre con control sindical.
Este control que siempre ha sido criticado por los sectores neoliberales (Friedrich A. Hayek, "Sindicatos, ¿Para qué?", Unión Editorial, año 2009), que entienden que los intereses sindicales son antisociales, pero que en definitiva intentan debilitar la única fuerza que pone en equilibrio al trabajador frente a su empleador.
El sindicalismo es, mientras tengamos un Estado Servil (como dice Belloc), la última defensa frente a la esclavitud, siendo por tanto necesario protegerlo del avance, que como la ley 26.727, intentó retrotraer los derechos adquiridos por los trabajadores.
Al declararse inconstitucional los dos artículos de la ley, volvemos al sistema proteccionista en donde se garantiza la representación sindical, y un sistema autorprotectorio.
Se ha dado una vida más a la protección de los derechos de los trabajadores y con ello la resurrección del Renatre.

No me dejes, no me dejes

Nos encontrábamos esperando que nos atendiera la moza del bar, que perdido en el tiempo, nos acogía.
Roberto estaba incómodo, molesto y turbado.
Yo simplemente enmarañado en mis problemas.
La moza trajo la carta, grasienta y rota.
- qué nos puede recomendar? - pregunté para evitar tomar una decisión.
- tenemos pizzas, son de 8 porciones.
- la propuesta es insuficiente - dijo Roberto, con la lapicera apuntando al cielo, que nos regalaba estrellas por doquier y me miraba fijamente.
- bueno, le podemos agregar unas papas fritas - ofreció cordialmente la moza, sonriendo.
- Eso es discriminatorio, quiero que la propuesta no esté dividida - dijo Roberto, mirando fijamente a la moza.
- Esta bien - dije, salvando el incómodo momento.
Roberto no me escuchó y siguió diciendo: - Quiero ocho pizzas. - Y luego quedó mudo.
- Rober -cordialmente dije - creo que estas pidiendo mucho. No tenemos tanta plata. Mejor completamos la pizza con las papas y vamos viendo.
La moza siguió sonriendo, y preguntó que bebida íbamos a consumir.
- una coca zero para mi - dije y miré a Roberto, quien sin sacar los ojos del plato vacío, dijo.
- Me sorprende ud. Que me trae a esta mesa y no me ofrece nada. Vine de buena fe, y me deja con las manos vacías. No quiero coca zero, quiero Champán.
- Pero Roberto... - intenté calmarlo - esta bueno el plan, comamos y si te quedas con hambre vamos a tomar un helado.
- No quiero aceptar esta miseria - dijo.
- Pero Rob.. -no me dejó terminar de hablar, que tomó su maletín y salió del bar, con rumbo perdido y grité: No me dejes Roberto, no me dejes.
Y así, tan obtuso, se quedó seguramente con un agujerito en la panza.
Por ahí, más adelante, se da cuenta y acepta una pizza, tranquilo y con coca zero.

El arte de no entender nada

El sistema gremial, sus fuentes y forma de funcionar, tiene una inteligencia propia. Es una forma distinta de democracia y hasta una forma distinta de comunicar.
En el sistema argentino es más conocido por peronistas que por los otros componentes políticos, pero basta con analizarlo detenidamente para comprender cómo funciona.
Esta distinta inteligencia puede ser ajena casi siempre a los dirigentes políticos, pero cada cierta cantidad de años, se torna inteligible para los propios sindicalistas.
Hay un arte delicado entre el uso de la fuerza y la oportunidad para usarla. Entre el reclamo salarial y el oxígeno para que el gobierno pueda ejercer sus funciones.
En este año, se inició paritarias para los docentes de la Provincia, en un proceso de saneamiento de las derruidas cuentas fiscales.
Desde la perspectiva equidistante, se podía percibir la absoluta falta de intención de llegar a un acuerdo por la parte sindical.
Por qué? Porque no hubo diálogo, sólo discursos. Una posición de simple oposicion. Pero la peor posición sindical quedó reflejada cuando se condicionó el comienzo de clase al arreglo salarial. Digo peor, porque comenzó a recorrer el camino de la intransigencia.
En este momento me detengo en el análisis y vamos a hacer una disgresión.
Nos vamos a retrotraer a fines de los 80, cuando casi al concluir el ciclo lectivo de 1987, la CTERA realizó un paro docente de 24 horas, con movilización y concentración en Capital Federal, reclamando la utilización del nomenclador salarial único que fijara como piso un sueldo de 570 australes para el cargo testigo (maestro de grado con jornadas simple).
La CETERA, se encontraba dividida entre el mendocino Marcos Garcetti (secretario general de la gremial) por la lista peronista celeste y la de Wenceslao Arizcuren quien nucleaba a sectores de izquierda y algunos radicales en la lista verde.
El conflicto siguió hasta el inicio del año 1988. El gobierno hizo una propuesta salarial dentro de sus capacidades.
Esta propuesta fue rechazada por las dos partes del Sindicato, y lentamente se corrió entre las provincias un conflicto sindical in crescendo.
El Ministro Jorge Sábato declaró que ni el gobierno ni las provincias disponían de recursos para garantizar un salario mínimo de 770 australes. En este caso, no se prestó atención a la imposibilidad económica que llevaba el Estado a realizar una mejor propuesta. La posición de los gremios ya no era sindical, era política.
Los sindicatos no querían escuchar razones, y ahí comenzó su error estratégico.
Se organizaron marchas y se continuó la huelga por casi un mes y medio. La marcha concluyó el día 23 de mayo y reunió a más de 20.000 manifestantes de todo el país.
El Gobierno Nacional manifestó a CTERA, quién aceptó, la oferta salarial del gobierno: 640 australes para abril, 700 para mayo y 760 para el mes de junio.
La presión produjo esta aceptación, y a su vez fue una concausa de la quiebra del País un año después.
También el Gremio sufrió el desgaste, ya que los sectores de base entendian que la justa apreciacion del salario debia establecesce a 1700 pesos, por lo que los 750 pesos alcanzados era sensiblemente bajo, tampoco había ninguna victoria estratégica ni juridica. Garcetti quien estaba muy cerca de ser el próximo comandante de la CGT, cayó.
Qué pasó entonces? La CETERA perdió todo, salario bajo, sin condiciones de mejora laboral, descuento de los días no trabajados y dar un empujón a la crisis con la que se inician los nefastos 90.
La dirigencia sindical quedó presa de su propios fantasmas, ya que presionó y fogoneó de tal manera a sus dirigidos que fue imposible lograr un acuerdo que satisficiera a estos. También provocó, o al menos fue un factor más, de una de las peores crisis del País.
Qué tiene que ver esto ahora? Que el Sindicato vuelve a una posición  intransigente, sin pensar en la capacidad de pago del Gobierno, agitando una lucha en sus bases que ha puesto al SUTE en un camino de ida, que resultará imposible desandar.
Esto ocurre porque tanto Garcetti como Mateluna posicionan la lucha sindical desde la posición politica y a-económica.
Crean un reclamo abstracto, sin asidero en las reales condiciones económicas del Estado. Provocan a sus bases y generan una protesta social que luego resulta imposible de satisfacer.
Con la oposición asumida a un ítem, y sin promover el diálogo, el gremio vuelve a cometer el error del pasado de agitar las bases y promover una reacción irracional. Esta posición sólo va a lograr que cualquier tipo de arreglo que se logre será insuficiente para las agitadas bases. En caso contrario, es decir, que el aumento quede fijado por decreto, también habrá insatisfacción de las bases. Pase lo que pase, ningún trabajador docente va a sentir que sus dirigentes han rendido satisfactoriamente.
Con esto, la dirigencia del SUTE vuelve a equivocarse y seguramente pagará el costo que pagó la dirigencia de la CETERA en los 80.
El gobierno al mantener el decreto intenta no generar el mismo error de los 80 y proponer un aumento que puede pagar y que no provocará su ruina.
La historia en la práctica, es evitar errores. Así como Hitler invadio Rusia el mismo día que Napoleón y ambos perdieron sus guerras a partir de ese hecho.
La dirigencia sindical de SUTE, vuelve a un error del pasado y seguramente pagará los mismos costos. El Gobierno toma el camino inverso.
Si aprendemos del pasado, veremos que siempre la solución es la discusión con vista al futuro, la buena fe y a una comprensión mutua.
No comprender la coyuntura, la oportunidad y el diálogo que busca el momento oportuno, es simplemente abonar el arte de no entender nada.
Lo único bueno, es que los que no entienden nada, tampoco sufren en esa ignorancia.

Aumento Salarial y el Estado

Meditando, mientras veía el descontrol de la marcha del ATE en Vendimia, lo difícil que es conciliar necesidades contrapuestas, quise ordenar mis pensamientos sobre la Provincia y la economía.
Sobre los (des) acuerdos salariales se ha escrito mucho, y siempre sobre una visión distorsionada y poco real de la situación.
Parece que el Estado debe emplear gente, y si no lo hace es un demonio capitalista. No importa que en este costo, se resigne los servicios. Más gente empleada en lugar de más recursos para que los hospitales y escuela al menos se encuentren decentemente equipados.
Hay dos aspectos que tratar, el primero es económico y el segundo es el social, siendo tan importante el segundo como el primero.
Los sindicatos estatales tienden a posicionarse en un esquema (anti) económico, es decir, su pelea salarial no la ajustan a la realidad de la economía del Estado. Los sindicatos asumen, obvio que algunos, que existe una caja gigante de dinero aguardado en la tesorería de la Provincia.
Esta suposición es naif como la de que Papá Noel existe o que CFK se hizo millonaria siendo abogada exitosa. Uno es libre de creerlo, aunque no resista el menor análisis crítico.
El reclamo es puramente desiderativo, y no se basa en ningún dato real de la economía del Estado Provincial. Todo lo contrario, es una caprichosa visión de la realidad.
Pedir el 30 o el 200% de aumento es igual, toda vez que ningún número se basa en la realidad del Estado.
Ahora bien, hay un aspecto social que no puede desconocerse y es que hay una pérdida del valor real del salario.
En esta disyuntiva se declaran las partes en guerra.
Tomar una posición liberal como la que fija Hayek es ridícula, ya que los gremios con sus aumentos no son disparadores de inflacion, como tampoco la regulación de la economía siempre lleva a la esclavitud.
Pero si es cierto que un aumento no considerado (en la realidad de su economía) de salario afecta la economía global de una provincia. Y eso es simple de explicar con sólo ver el último año de la gestión pasada.
En el acuerdo del 2015, se estableció un aumento del 35% de los salarios de los Estatales mendocinos. Es decir, un tercio del salario.
Ocurrió que al no considerarse el ingreso real del estado, el propio gobierno debe aumentar impuestos y solicitar endeudamiento para pagar. Este costo, no sólo lo absorbe la ciudadania, sino los propios agentes públicos que deben demandar nuevos aumentos, y así hacia el infinito, en una espiral ascendente sin retorno. Si a esto le sumamos un incremento exagerado de la planta, no sólo en cápitas, sino en asignarles clases altas y costosas a funcionarios de la gestion, el descalabro es aún peor.
Hasta ahí la situación actual, los gremios solicitan un porcentaje de aumento que excede la capacidad de las arcas públicas y un gobierno que no está dispuesto a seguir hipotecando la Provincia.
La tesis sindical del perpetuo aumento mostró ser insostenible en el tiempo, con lo cual es imposible seguir esa vía. Desoír las necesidades de los agentes públicos también sería catastrófico.
Ahora bien, la única via de negociacion es la de continuar tendiendo puentes de comunicación. Es necesario fijar un pacto social, entre la Administración y los representantes de los trabajadores, no tanto en perjuicio del trabajador, sino con el fin de fortalecer la economía del Estado para que pueda cumplir con sus funciones.
Esto es así, porque de seguir en este ritmo, sobrarán trabajadores y faltará servicio.
Acordar un esfuerzo compartido, en donde el Gobierno viene reduciendo drásticamente los gastos del estado, no sólo de personal, permite fortalecer al Estado para que siga funcionando.
El Estado no produce, no puede soportar el aumento de salarios produciendo más. La burocracia no tiene un correlato productivo como en la economía privada.
El Estado no puede ser capitalista. No participa de ninguna de las características de la Empresa Privada. El Estado sólo administra recursos limitados.
Una empresa que afronta aumento del costo de la mano de obra, traslada el precio al producto para mantener la ganancia, el Estado no tiene producto, simplemente aumenta el sueldo y luego tiene que endeudarse y aumentar impuestos. Pierde la sociedad.
Hay que recordar que la quiebra de un Estado la paga la sociedad, es decir todos los mendocinos. Venimos de varios años de desmanejo económico y desgraciadamente para algunos que vivieron del sistema prebendario hoy quedan sin esta fuente. Entiendo su molestia.
Pero, si se quiere sostener hospitales gratuitos, asistencia social a los sectores vulnerables, resulta inestimable un sinceramiento de los gastos del Estado.
El Gobierno no es una bolsa de trabajo, ni tiene la obligación de absorber trabajadores, tiene la obligación de brindar asistencia a los sectores vulnerables y permitir que el resto, que se mantienen por si mismos, puedan crecer y desarrollarse. Cualquier otro análisis sólo vuelve a ser un dispendio de recursos, que en el lugar de proteger a los más débiles termina siendo la forma la cual se sostiene una estructura sindical o partidaria.
Habrá que sincerar años de una cultura parasitaria en donde se invirtió el orden de la lógica y propulsar una política de control del gasto, orientando la capacidad del Estado hacia los sectores vulnerables.


El viejo

Sentado en La Biela, cavilando en preocupaciones mundanas, trataba de tomar un café antes de que se enfriara, ante mi impasible inmovilidad.
Bucólico, pero en Buenos Aires, quería escribir algo, pero no podía. Era obvio que el día a día me consumía el deseo de escribir y leer.
Sin quererlo, había dejado de lado al teórico y sólo podía articular el hombre práctico, el que siempre prestaba su atención al trabajo y sus menesteres.
Luego de unos minutos de intentar salir de la inercia literaria, sin resultado, comencé a sentir una sensación extraña. La incomodidad era claramente, la de sentir que me miraban.
Y al reconocer el medio, pude divisar cerca, no muy lejos, una fría y seca mirada.
Dos hombres compartían un café.
El más simpático, sonreía a los paseantes mientras escribía unos trazos en un libro viejo sobre la mesa.
Claramente era un dandy, de esos que ya no viven, de los que devolvían cortesía frívola de la argentina ganadera de los 60.
Tenía una cortesía paquete con los señores y una mirada pícara a las señoras que se ruborizaban ante el atrevimiento de aquel caballero de intenciones poco decentes.
El otro, callado cual tótem americano, que sólo dirigía su atención escasamente, y siempre con desgano.
Descaradamente soberbio, se instalaba en el salón a sus anchas, sintiéndose sobradamente superior al resto de los humanos que nos encontrábamos ahí. Sostenía su bastón como un rey viejo y cansado sostiene un cetro.
Las arrugas le surcaban toda la cara, vestía sobrio, pero con clase, con ese estilo de bibliotecario de vaya uno a saber que clase de libros retorcidos que brillaban en si cabeza cana.
Cansado de tanta fijación, le hice un saludo, cortés, pero distante.
No hizo más que ignorarme, seguramente yo no estaba a la altura de su autopropulsada superioridad.
Un tanto contrariado con esa actitud altanera, me acerque a saludarlo. Con firmeza, le mostré mi mano e ignorándome, siguió en su mundo de fantasía.
Airado le arrojé: “con esa actitud horrible y absurda va a lograr que alguien lo mate”.
Sin mirarme siquiera dijo: “¿De qué otra forma se puede amenazar que no sea de muerte? Lo interesante, lo original, sería que alguien lo amenace a uno con la inmortalidad”
Y percibí un leve rictus que descargaba sobre la conversación una sonrisa burlona.
Iracundo le dije: “Viejo sucio y pedante, quién se cree? Acaso tiene la vara del gusto y el derecho de marcar con su aire aristocrático los buenos de los malos? Quién pretende ser usted? Sepa que lo declaro mi enemigo, mi adversario, y deberá cuidarse de mi como de la muerte”
El viejo, sin inmutarse y con voz serena me susurró: “Hay que tener cuidado al elegir a los enemigos porque uno termina pareciéndose a ellos.”
Y derrotado en mis propias palabras, volví a mi mesa. Herido en el orgullo y con más preguntas que respuestas, abstraído en mis pensamientos, mudo quedé, y así pedí la cuenta con una seña corta.
Salí por otra puerta, para no pasar por delante de ese infierno de hombre, que quedó pensativo y ajeno al mundo, mientras su socio saludaba a unas damas que gentilmente le regalaban una sonrisa frívola y volátil como cualquier día de verano en Recoleta.

La esquina familiar

Fue el día que inopinadamente nos encontramos con mi viejo en una esquina familiar, donde habíamos transitado en mi infancia camino a un trabajo de verano, cuando lo acompañaba de peón para sostenerle un martillo o ir a comprar sanguchitos de salame para el almuerzo.
Cuando era niño y me divertía haciendo de trabajador, con herramientas y máquinas, rodeado de viruta y cemento. Cuando éramos libres de fracasar, y en el tiempo que éramos tan jóvenes. No habían nubes de pesimismo y los afectos eran tan reales como la mañana y el sol que la regalaba.
Y éramos tan jóvenes.
Ahí, donde hoy trabajo, me divierto, y donde recibía saludos, de los sinceros y los no tanto.
Decia que fue ese día, donde después de los saludos, mi viejo me miró a los ojos, con esos ojos tan cansados, vividos, con sueños de pasado y brillantes. Y entre sorprendido y alegre, me dijo que sentía orgullo de mi.
Y ahí sus ojos, que otrora fueran tan severos y paternales, se humedecieron, un poco, y a mi, que no me cuesta, me contagió la humedad.
Lo abrace y le dije: "es que estamos grandes viejo, ya no soy un niño". Mentira evidente para quien sigue siendo niño, a sus ojos.
Nos quedamos callados un rato, silencio común y familiar, hasta que lo acompañe unos metros para despedirlo lejos de la gente. Y ahi, nuevamente en silencio, nos miramos de nuevo, como niño y padre, tan cercanos pero lejos en años. Tan eterno y simple como los años que ya nos habían pasado. Los miedos de mis padres, la desesperación que les cause era pasado, es presente y será futuro, son padres y soy hijo.
Tan sesgados en sentimiento somos que no emitimos más palabras que unas formalidades despedidas, y así se alejó de la esquina familiar y cercana, y le quedé inmóvil. Lo vi caminar y alejarse.
Y si viejo, a veces mariconeamos, se nos asoma una lágrima y nos juntamos a charlar y saludarnos como viejos amigos, de esos que vemos poco, pero siempre están.
Hoy mi viejo se sintió orgulloso, y lejos, muy lejos me deja la vara, porque se que espera, y se que no me lo exige, pero se que soy débil, soy vulnerable, yerro seguido, pero el cree que puedo y no hay mayor alegría que saber que es feliz viéndome intentar saltar.




Feliz Esperanza de Navidad

La Navidad puede escribirse con árboles y bolas de colores, podemos llenarla de comida y regalos, pero el real sentido de la Navidad no es el mensaje del Gordo Norteamericano que ríe y toma Coca Cola.
La Navidad es la esperanza, no de la esperanza de la televisión, es la real, la de salvación. La esperanza de que no estamos solos, que nos vienen a ayudar, que alguien que no vemos nos tiende una mano.
El Salvador ha nacido, no para sentarse en un trono de marfil y juzgar buenos y malos. Viene pobre y humilde a tendernos el puente a la vida.
Nos da la esperanza de vida, vida nueva, dejando al hombre viejo y cansado que yerra y mata al prójimo. Renovamos el nacimiento de la esperanza en que no hay un vacío cerrado y muerto al final del  camino, sino una mano y un amigo.
Por más viejo, cansado, traidor, ladrón, pesimista, triste, derrotista y acabado que uno esté, la Navidad nos recuerda que tenemos salvación. Vienen marchando las huestes de humildes que siguen la voz de quién viene a darnos una vez más la oportunidad de ser, hoy, mejores que ayer. Ya viene el Pastor, ya viene el agua y el cobijo.
Feliz esperanza de navidad.

Coraje

Tirar el corazón adelante, no la cabeza, primero las ideas e ideales. El alma al frente, la intuición y el riesgo. Dejarlo todo atrás y olvidarse de la comodidad del hogar. Lanzarse. Llevar la infantería adelante y con pocas vituallas, en territorio hostil, uno contra diez. Coraje. En cada hueso, en cada gesto. Coraje tatuado, grabado. La aventura loca y el aventurero cuerdo. Y así, contra la corriente con el salmón pero sin sushi. Coraje por mucho y en poco, con el corazón adelante, porque sólo el corazón sabe de heroísmo y sólo el heroísmo es lo que nos tiene vivo. Coraje joven y vistoso, gentil e inocente. Sólo coraje, así grabado, con letras hermosas y vistosas. Porque sólo hay una forma de escribir coraje y es con sangre. Con tu propia sangre. Coraje.

Lo hice para quebrarme a mí (Sobre “Déjalas Partir” de Fito Páez)

Después de cada mañana, esas en las que nos enfrentamos al espejo que nos devolvía lágrimas. Cuántas veces nos hicimos daño? Por qué intentamos ponernos en la baranda de la noche y mirar fijo el vacío? Cuando el invierno era verano y la primavera era la quimera que no podíamos recordar.
Y no podríamos explicarlo, ni a nosotros ni a nadie, ni al analista fino, ni al oportunista de opiniones sobre la vida del otro, ni la ilusión podía entenderse, ni la tarde, ni la mañana.
Todo era gris, todo era tinieblas, áspero, sin color, ni tecnicolor, era todo para romper ese silencio y la marca del dolor, del hierro que nos había marcado, lo que ya no será, lo que fue.
Tantos espíritus volcados en las botellas y en la noche, en cada marca, en cada lugar, donde lo intenté, donde quise quebrar, en donde quise quebrarme a mí. Por odio, y por cada día, hasta el fin.
Cuando la mañana sea mañana y el día día, nunca más, menos sufrir, ni quebrar, ni quebrarme a mí.
Todo lo que hicimos para quebrarnos a nosotros mismos, por odio, por amor, por tantas cosas, por tan pocas, pero tan importantes, y que no podemos explicar.

Todo por castigar, por quebrar, por quebrarme a mí.

el espejo

En el desván había, entre polvo y trastos viejos un marco tallado y macizo, que coronaba un espejo.
El niño, intrépido lo había encontrado, y se disponía a tocarlo cuando el abuelo, consciente de la falta del niño, y lo había encontrado finalmente en aquel lugar, lo detuvo.
Suavemente tomó al niño de la mano y lo llevó a un sillón viejo que también descansaba en aquel lugar.
El niño intrigado preguntó que ocurría, y el abuelo le dijo.
Hace muchos años, el espejo se encontraba en una pequeña sala de recepción, en donde la familia le había encontrado el lugar justo.
Le daba realce a la recepción y permitía acomodarse por última vez, antes de salir a la calle, en las mañanas agitadas de trabajo y estudio.
Cierto día, expuso el abuelo, mientras intentaba anudarse la corbata, creyó ver alguien detrás de Él.
Al mirar no encontró a nadie, y apurado como estaba, salió de la casa sin mayor preocupación.
Cierto día, ya tarde, el abuelo estaba arreglando algunas revistas viejas para tirar, cuando volvió a ver pasar algo frente a el, pero del lado del espejo.
Esta vez había notado que el movimiento no se explicaba fuera del espejo, sino que provenía del mismo.
Intrigado, se acercó para poder notar algún detalle que explicará dicha extraña situación, cuando dentro del espejo vio a una dama.
Sorprendido, y aún sabiendo que la mujer estaba dentro del espejo, volteó para ver si estaba en la recepción. Claramente la imagen no se reflejaba fuera.
Al volver su mirada al espejo la mujer no estaba.
Inútilmente pasaba todos los días, esperando el nuevo encuentro, pero tuvo que pasar años para que un día, ya casi habiendo olvidado todo, apareció precavida y tímida.
Era esbelta, suave y delicada, dulce como el rocío de la mañana y tenía una sonrisa dibujada que hacía amable y bella toda su figura.
Que fácil era enamorarse y que simple era gustar de verla, pero luego de tal gloriosa epifanía, pudo notar que no podía tocarla.
Al intentar llegar al otro lado, el vidrio del espejo impedía todo contacto.
Así pasaron las horas, hermosas frente al espejo, que reflejaba un mundo ajeno y al cual no podía acceder.
Un lugar que estaba tan distante como la China, y tan alto como el Himalaya y que como un mundo prohibido le impedía llegar.
Luego, la imagen desapareció lentamente, agotada la magia del momento, el espejo volvía a reflejar, la recepción, tan fría y solitaria como un desierto. Reflejaba a un hombre triste y lleno de dolor por la pérdida del encanto.
Y así, luego del cambio que dictaba la moda, había atesorado el espejo con la espera ilusa e infantil de que el milagro se repitiera.
El niño, incrédulo, se retiró del desván y el abuelo, solo, quedó sentado frente al espejo vacío.
Así víctima de la encrucijada temporal y espacial de no poder cruzar en busca de la dama. Estafado por una vida cruel y sin sentido, se recostó sobre el sillón, gritando en silencio y entre dientes, la impotencia por no poder romper el maleficio y encontrarla.

El retiro

Iban dos a uno abajo, el marcador apretaba, y no queda tiempo. Sobre el costado de la cancha entraba en calor la nueva promesa, que con el número 19 esperaba que se produjera el cambio.
Las rodillas lo torturaban, y el cansancio le impedía respirar bien. Casi no podía pensar claro, no podía ver nada.
Recordó por unos segundos, la saga de su carrera, y sus glorias pasadas. El ya no pertenecía a este tiempo.
De espaldas al arco rival miraba absorto a los demás competidores, propios y ajenos, tatuados, con peinados raros, y nuevos. Que se gloriaban de sus tapas de revista y su vida rodeada de modelos.
El en cambio, había recorrido el potrero humilde y silencioso de la esquina de su casa, donde había aprendido todos los trucos del golpe a la pelota desgastada y vieja.
Salió de sus cavilaciones de imprevisto, en el costado de la cancha, el cuarto árbitro revisaba los tapones del suplente, y futuro titular, el nuevo número 9.
Quedaban segundos, y nunca más volvería a pisar el campo, nunca mas sabría de golpes, desgarros y lesiones, pero también dejaría el fuego sagrado y la emoción del gol.
Volvió en sí, porque rápidamente, el Panza Garro, el enganche del equipo, ese 10 que ya no quedaba en el fútbol rápido, físico y europeo que jugábamos, le gritó.
Ese grito significaba solamente una cosa, y lo sabía. Por eso, rodeó a su marcador, que distraído por un segundo, no pudo ver que la pelota había salido eyectada, con un golpe preciso a la espalda de toda la defensa.
Pero El 9 sabia su trabajo, y rápidamente cálculo la trayectoria, sabia el peso exacto de la pelota, y donde se pasaría, y cuando llegó ese momento culmine, en donde iba a rebotar nuevamente y perderse para siempre, la besó con la cara externa de su pie izquierdo, tan suavemente como debe tratarse a una mujer o a una rosa.
Y la pelota que entiende de buenos tratos partió, dócil y lentamente hacia el gol.
Era gol, golazo, el último, el que faltaba. El hijo pródigo y legítimo que vuelve al padre, y regalaba la corrida final hacia la tela que agitada por la muchedumbre vibraba.
Lloró.
El cambio lo reclama. Sale al trote corto. No quiere que pase. Que no se termine, que sea eterna la última salida, del último partido, del último gol.
Pero no, choca la manos, saludando al nuevo delantero, que lo ignora, porque invisible, ya no era hoy, era ayer, como el diario de la semana pasada.
Alzó las manos y devolvió al público, el atroz griterío de la gente de cariño. Por última vez.
Pero se quedó parado, inmóvil, sobre el campo, mirando esa línea, que fría, y acusadoramente, señalaba el fin.
La cruzó. Humilde. Sereno. Dejaba atrás la gloria, y con ella parte de su corazón.
Había llegado el fin, y ya no importaba.


Tecnología y estupidéz

Hoy abandoné un curso on line. Un curso totalmente dirigido y seguido por Internet. La cosa es que si bien soy lo suficientemente joven como para adaptarme al presente informático, soy lo suficientemente viejo como para rechazar el camino que la educación está tomando con el ingreso de las TIC (nuevas tecnologías y educación) .
Ahora todo es plataforma virtual, los viejos docentes se han enamorado de este nuevo sistema, y lo quieren llevar al extremo de virtualidad todo.
Seremos Solaria, ese planeta individualista y solitario, en donde casa habitante solo tiene contacto personal con un mundo virtual (Isaac Assimov, "El Sol desnudo").
Así, estudiamos y nos relacionamos por el sistema web, la cajita del monitor y 3 Gigas de conexión, quedando tan estúpidos y perplejos frente al otro de carne y hueso, como podríamos estarlo frente a un unicornio alado.
En pocos años he pasado de la CZ Spectrum 1500 de 2 K, de capacidad, al PC dual core de 4g de Ram, y ningún avance me ha permitido creer que existe algo mejor que las relaciones, persona a persona.
Nos vendemos, a partir de una extraña creencia de principio de siglo 20, que mientras más avanza la tecnología son menores nuestros problemas. Compramos que hoy estamos mejor porque calentamos el agua en microondas en 1,30 minutos que cuando lo hacíamos con ramitos y leños.
Vivimos en agorafobia social.
Tenemos un enamoramiento primitivo a las TIC, como los pueblos originarios que se omnubilaron con las piedras de colores de los conquistadores.
Y es tan estúpido, nótese que voy a decir estúpido muchas veces, este razonamiento, como si la vida que continúa luego del estudio, fuese virtual. El abogado que se reciba virtualmente, luego va a tener clientes vía monitor, o que el médico va a operar chips y lámparas.
Ahora hay que correr hacia las TIC, son el futuro, lo que viene. Y nos olvidamos del persona a persona. Me debatirán con la existencia de Facebook y Twitter. Pero esto tampoco es saludable, y no da para extenderme sobre ello en un artículo breve cómo este.
Ahora es rematadamente estúpido sostener que es mejor enseñar on line, y que el sistema persona a persona ya es historia.
La estupidez es tal, que nos olvidamos que también aprendemos de lo que oímos y vemos cuando un profesor da su clase, de su improvisación, sus silencios, el tiempo y hasta la forma de pararse en el aula.
Sí leo lo que dice el monitor, leo con mi voz, con mis pausas, con mi propia intención, es una educación onanista.
Y olvidamos, que cuando uno aprende solo, sentado en su mesa, frente a una computadora, se aisla algo que es social, que sirve para medir asperezas, y es la necesaria convivencia con el otro.
Dónde más que en un aula se aprende a conocer al otro? Cómo descubrimos la sonrisa socarrona, la mirada divertida, el guiño cómplice y la mirada severa?
Seguro deberemos poner un emoji en los textos de los alumnos. Estupidísimo.
Somos sociales, somos de contacto, nacimos para tocar y oler. Convivir y estar, y las TIC nos condenan al frío lúgubre monitor.
Lo invito a que mire su Hardware, y verá que es sobrio, lineal, monocromático, y no tiene nada que indique que es de ud. Es frío y ajeno a uno. Estas TIC quieren transformar su entorno y volverlo todo gris y chato, o flat.
No estoy negando que eventualmente integremos nuestra tecnología a la educación, pero salvo que necesitemos dar clases a niños que vivan en la Antártida, sostener la despersonalización de la educación por medio o con la justificación de las nuevas tecnologías es simplemente inhumano.
Hoy me escribió la directora del curso on line, y me preguntó los motivos del abandono de la capacitación y le dije que mientras sea hombre y tenga los sentidos intactos, voy a preferir ir al aula, escuchar al profesor y hasta aburrirme si es necesario, pero siempre ejerciendo mi derecho a tomar contacto con el otro directa y personalmente.
Será que tengo fiebre y estoy enfermo, pero hoy me levanté pensando cuánto más estúpidos o inhumanos nos estamos volviendo cada día.
C:end


El Miedo

El Miedo
Abrasador cómo el infierno, hijo de la noche y la desesperación se levanta el miedo.
El borroso futuro es su territorio, el triste presente su fortaleza.
Y a veces tenemos miedo, miedo de morir, miedo de perder, de llegar, de ganar, hasta miedo a amar.
Cada vez más tenemos miedo, y nos infunden miedo. Si no tenés tal ropa, si no sos bello, si tenés mucho bello, si caminás así o si tenés el pelo de alguna manera poco ortodoxa, te van a rechazar, expulsar o simplemente ignorar.
También ocurre que los adultos vendemos miedo a los niños, ojo si no estudias, si salís, que el viejo de la bolsa, o la señora loca que vive en la esquina y que algo raro le hizo al marido.
Cada vez con más frecuencia noto el nivel de miedo con el que vive nuestra sociedad, somos pánico dependientes, que si gana este devalúa, que si sigue el otro nos fundimos, somos una sociedad de miedo. A la inseguridad, a la inflación y hasta al que dirán.
En clases siempre me pasa que los alumnos no hablan, no contestan las preguntas por miedo, al ridículo supongo.
Pero el miedo, nos inmoviliza, nos corta las piernas, y las alas, porque quien no hace no arriesga y todos sabemos que el que no arriesga no gana.
Hay una película nueva, sobre un sujeto que es abandonado en Marte, el planeta. Mayor miedo que ese no debe haber. Solo, en un planeta, sin comida, y con muchos problemas por resolver.
El punto de inflexión hace pensar y queda morir, o hacer. El ser o la nada.
Creo que en la medida que no eduquemos a nuestra sociedad lejos del miedo, vamos a seguir produciendo mayores miedos.
En la película, la conclusión es atacar un problema a la vez, sin miedo, sin prisa pero sin pausa.
Hay que enseñar que el miedo, normal, es precaución, pero el miedo excesivo es inmovilidad.
Porque los que pagan el precio más caro son los más pequeños, que sobre exigidos, demandados por los temores de sus padres se quedan encerrados en esos miedos.
Y el miedo es como el petróleo en el mar, mata todo y se expande, y lo que empieza con un miedo en particular se transforma en miedo a todo, hasta en el miedo al miedo.
Es cierto que el exceso de confianza es peligroso, pero en definitiva llegamos a América, a la luna y llegamos a marte, sobre la base de no temer, y como alguna vez hubo uno que se tiró de un risco con dos alas, y la historia no registró su fracaso, seguramente nuestros fracasos no quedarán escritos en piedra.
Sí educamos lejos del miedo, libraremos mejores batallas contra los males que nos aquejan hoy. Y si enseñamos que el fracaso, desde una mala nota, a un amor no correspondido, son nimiedades frente a la vida rica y llena de revanchas en el mundo, seguramente seremos mejor sociedad.
El miedo, es desesperanza y es el peor sentimiento para educar, porque la desesperación mata y el alma se seca. Somos esperanza, y esperamos contra toda desesperanza, que nuestro Padre nos cobije.
Y con esto termino; el día que dejamos de educar en la esperanza, nos condenamos al fracaso, y de ahí el miedo. Miedo que nos hace temer más fracaso.
Esperemos que pronto, lleguen las nuevas huestes de guerreros esperanzados, de aquellos que entran al combate esperando, que si la victoria los acompaña serán, sus hazañas, grabadas en bronce, y sus fracasos cantados por los bardos, que siempre han sido más propensos a la loa del héroe que intentó que el que ganó.
Más que al miedo, enseñemos a levantantarse y quien dice que lleguemos firmes y prestos a matar el miedo y con el hasta la propia desesperanza.


Talitá Kum

"por la envidia del demonio entró la muerte en el mundo, y los que pertenecen a él tienen que padecerla." (Libro de la Sabiduría).
La muerte, algo que misteriosamente nos encuentra a diario, en la calle, o en el matutino, entre las tostadas y el café.
Inexorable. Diaria. Irrevocable.
La muerte está en el mundo, no para sufrir, sino para esperanzarnos.
Cada vez que muere alguien nos preguntamos dónde va, qué hizo. Qué pensó. Sin la muerte no nos cuestionaríamos el mundo, no pensaría, entre el trabajo y la vida, nada, no revelaría nuestra conciencia.
La muerte, cualquiera, la de un ser querido, un conocido o un soldado en Burundi, todas las muertes nos conmueven en mayor medida.
Todas nos hacen levantar los ojos al cielo y pedir un tiempo más para nosotros, un tiempo más para mejorar, para cambiar, para luchar por lo que queremos.
La muerte nos corre del lado cómodo, nos molesta, enfrenta la abulia, y nos desespera.
Algunos quedan en la desesperanza, otros buscan más allá.
Hoy falleció un conocido, joven, muerte estúpida y sin sentido. Por velocidad, por alcohol. En la mañana alegre de muchos, se tiñó de sangre en un sin sentido, para dolor de los que lo querían cómo hijo, como hermano.
Para los que mirábamos más de lejos, es una señal. No estamos para siempre. Aunque nos visitamos de prepotencia, y la soberbia nos haga superhombres, hay una muerte, hay un fin.
Y antes del fin, solo los hechos y acciones podrán salvarnos, de la nada y el caos.
Y antes del fin habrá que levantarse, habrá que cambiar, no por miedo, no por temor, sino para llenar con justicia, este tiempo que no es nuestro, pero en definitiva nos pertenece, talitá kum.


La muerte de Oscar Rectángulo

Se levantó temprano y como hacía todas las mañanas desde el último año, sin siquiera lavarse la cara, luego se arrojaba en su poltrona carmesí, a mirar indiferente la pantalla de su televisión.
Hacía lo mismo desde aquel lejano incidente, en donde le habían quitado todos los deseos de marquesina y demostración de sus habilidades humorísticas, sin piedad y sin misericordia.
Sentía rencor, y un profundo desprecio que le carcomía el alma. El último año había sido sólo levantarse, comer frugalmente y escribir, atiborrando cuartillas tras cuartillas destinado su odio, pero no se había curado.
Una mañana, hastiado de su bucólico existir, se levantó rápidamente, decidido, debía volver al mundo y transmitirle a ellos, todo lo que sabía, todo el odio que había acumulado.
Se lavó, afeitó su rostro y le dirigió a su biblioteca, un cuarto señorial, plagado de libros por doquier. Sólo había una decoración simple y modesta. Nada más que dos posters, Fredy Mercury y George Michel.
Corrió los libros que le entorpecían su afanosa búsqueda de su notebook, una de marca japonesa y estridentes colores sicodélicos. Se sentó frente al escritorio tapizado con cuero de vaca.
Abrió la tapa, encendió el equipo, y fue directo a una carpeta llamada “Responsabilidad del Estado, refutación de la Teoría del Dr. Oscar Cuadros”.
Se disponía a dar publicidad al contenido de la misma, cuando recordó, que en su ímpetu de venganza había olvidado apagar el televisor de la sala, seguía prendido en su programa favorito “Hacete Cargo”, y siendo que era un hombre precavido y ahorrativo en extremo, se levantó de la silla del escritorio y se dirigió a la sala.
En su ansia de escribir rápidamente y desnudar las falencias teóricas de sus enemigos, no pudo precaverse que sobre el piso había quedado un ejemplar de “Cómo hablar como si uno no fuera oriundo de San Juan o lo que es peor, de Jáchal”, que le había regalado un amigo personal, cuyo nombre no divulgaremos por razones obvias.
Tropezó con el libro, y desarticulado cayó al piso, y golpeó su cabeza contra una pequeña mesa ratona de madera anaranjada, con la cara de Andy Warhol.
Inmóvil cayó al piso, y mientras veía el rostro de su ídolo pop británico, murió.

Cercano al medio día, me informaron la peor noticia. Inesperadamente, había muerto Oscar Rectángulo.
Me dirigí a su domicilio, el cual evito mencionar a fin de no inundar las calles de flores y velas que sus discípulos y admiradores indudablemente dejarían una vez que se supiera este triste desenlace.
Llegué a su casa, en la feudal Dorrego, señorial y acribillada por un color rosa, que la hacía imposible a la vista de cualquier transeúnte decente y con buen gusto.
El jardín se encontraba poblado de flores, con un evidente especial cuidado.
La policía me dejó entrar a instancias de la criada de Rectángulo, una chica de dudoso género, que sabía mi interés por los escritos del fallecido.
Al entrar en su biblioteca, pude percibir el espíritu del deudo y toda su idiosincrasia. El cuerpo de Rectángulo había sido removido, pero se podía apreciar la mancha de sangre sobre la alfombra rosa que cubría todo el local.
Me acerqué a su computador, y pude ver que sólo se encontraba abierta una carpeta con títulos diversos que llamaron mi atención. Entre algunos de ellos pude apreciar los artículos más diversos: “El complot de los pelados administrativistas”, “La Jaula de las Locas Maestrandas”, “Podés ser relator de la Corte, pero nunca hiciste un asado”, “Las madres que lo parieron” y otros tantos títulos más referidos a no se que grupo extraño de sujetos.
Afectado por tan terrible espectáculo, me retiré, no sin antes copiarme la mencionada carpeta, a fin de ir publicando los distintos relatos que seguramente el hubiese deseado que vieran luz.
Algunos integrantes de su séquito tomaron extrañas costumbres. Algunos como un tal Dalmiro se tatuó en la nalga izquierda la frase: “Jáchal forever”. Otro admirador, Carlos, pasa cada noche por la puerta del domicilio de su admirado y deja una vela encendida que cada mañana roba en la guardia de algún hospital. El reconocido Mauricio, groupie de Rectángulo, cada atardecer besa la obra: “Cómo hacer jurisprudencia y mirar culos al mismo tiempo” de su ídolo. Alejandro, Diego y Lucas, todavía no entienden sobre que escribía su admirado, y no saben para qué son abogados, pero lloran la pérdida del coloso tomando Ginebra Bols, Luis, en cambio no puede superar el dolor, y cada noche se encierra en su placard a llorar, abrazado a su ejemplar de “Democracia y …después”. Finalmente, Facundo, no puede salir de la cama, y busca respuestas viendo todo el día el programa de Claudio María Domínguez. Todos tristes. Todos y todas.

Se había ido un grande y nos había dejado un dolor inenarrable.